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Las otras soberanas del Carnaval de Barranquilla

Por:  Natalia Orozco, Jesús Angulo, Marcos Fierro y David Ariza*

La fiesta más importante de la región Caribe se refleja en sus reinas, embajadoras de alegría, transmisoras de cultura y preservadoras de tradiciones.

Sin los barrios no hubiera reinas populares, sin los barrios no hubiera Barranquilla y sin Barranquilla no hubiera reina del carnaval. Eso es lo que piensa Linda María Insignares, reina popular del barrio El Carmen, mientras está sentada en una silla a la entrada de su casa y los rayos del sol del mediodía intentan filtrarse por la puerta.

Después de varios años sin tener una representación del barrio en el reinado popular, Linda decidió lanzarse a rescatar la tradición y cultura de su comunidad. Asimismo, otras 35 jóvenes son las embajadoras de la cultura y la alegría de sus barrios en un reinado que abre el año acompañando las fiestas carnestolendas en la siempre curramba la bella.

Mientras en Barranquilla la brisa comienza a golpear las casas y edificios, los ritmos y las reinas que mueven el Carnaval empiezan a retumbar en las calles de la costa caribeña,  lo que evidencia  inicio de la celebración más esperada por los atlanticenses, el Carnaval de Barranquilla. Festividad que reúne a centenares de personas de distintas partes del mundo, y en ese mar de alegría, las reinas son las encargadas de poner “sabor” a las fiestas que se viven cada año.

Una sola reina no es la encargada de exaltar los ritmos, las danzas y tradiciones que nacen del Canal del Dique sino que son muchas las soberanas que tienen este gran papel. Una de estas es  la reina del Atlántico, que representa la unión del departamento, a lo que le siguen las reinas municipales e intermunicipales que encarnan las tradiciones. Luego, el reinado popular es la exaltación del pueblo y el Carnaval de la 44 es la simbolización, a modo de enardecimiento, de los grupos folclóricos.

Así pues, la alegría es la  palabra que puede describir lo que es el Carnaval de Barranquilla, pero sobretodo expone la esencia de las soberanas. Y no es para menos, cada una de ellas personifica y resalta sus tradiciones y  ordena a todos sus súbditos a sonreir, vivir y gozar al ritmo de la cultura.

El 2018 es un año especial debido a que se cumple un siglo de la elección de la primera reina del Carnaval. No obstante, esto no es lo único diferente que se está viviendo en estas fiestas carnestolendas. El gobernador del Atlántico, Eduardo Verano y la secretaria de Cultura, María

Teresa Fernández, nombraron a María Alejandra Borrás como la primera reina del carnaval del Atlántico. De esta manera, comienza una nueva tradición en la que se escoge a una soberana en representación de la mujer atlanticense, que tiene como principal tarea hacer sentir a sus 23 municipios más unidos. Lo que contribuye también a la exaltación de la riqueza multicultural de la Costa, que se ve reflejada en múltiples celebraciones como son el Carnaval de Santo Tomás, el reinado intermunicipal de la Yuca y el Totumo (Tubará) o el Carnaval del Recuerdo en Baranoa.

La comunidad de Usiacurí es de los municipios que tiene su propia reina desde hace tres años. Este año la tarea ha recaído sobre María José Pino, símbolo del municipio y de la esencia de su pueblo. Esta chica de 18 años es amante al baile, al canto y sobretodo apasionada con la cultura y la conservación de las tradiciones del Jardín del Cielo, como es conocido Usiacurí. “Quiero rescatar las tradiciones, que amemos lo autóctono, nuestra cultura, historia artesanías, lo que nos define y hace diferentes ante el departamento”, expresa Pino.

Las embajadoras de los barrios

Así como Valeria Abuchaibe, reina del Carnaval de Barranquilla 2018, también están las beldades de los diferentes barrios.

Las reinas populares son las soberanas encargadas de ayudar al fortalecimiento de la cultura carnavalera y promover espacios de interacción entre las comunidades para así cumplir con su propósito de mantener la esencia viva del Carnaval en todos los rincones de la ciudad.

Entonces, el Reinado Popular es un concurso en donde diferentes candidatas de distintos barrios de la ciudad compiten para poder ser las gestoras de alegría en sus comunidades y asimismo ayudar a cumplir uno de los objetivos que tiene la festividad ques es gozarla con mucho fervor y paz.

Este furor de los reinados populares empezó a partir del año 57, cuando su principal objetivo fue fomentar la paz, el liderazgo y el espíritu carnavalero en los pocos barrios que conformaban la ciudad, a través de actividades folclóricas y culturales.

Muchas candidatas solían salir a las calles haciendo su campaña para tener más oportunidades de ganar la representación de su barrio. Para todos los barranquilleros era y es muy importante tener una candidata que represente a sus comunidades, así cada persona se siente partícipe del Carnaval de Barranquilla.

Este acontecimiento ha ido tomando más fuerza a medida que han pasado los años ya que estas mujeres ayudan a que la esencia del Carnaval de Barranquilla siga intacta y que cada más se fortalezca.

María Segrega Narváez es una joven de  21 años y estudiante de Danza en la Universidad del Atlántico, lo que la motivó a ser la reina del Barrio Abajo, lugar que ha sido escenario de muchas de las muestras culturales y significaciones no solo del Carnaval de Barranquilla sino de la historia de esta ciudad.

Este emblemático y pintoresco barrio es la sede principal de la Casa del Carnaval. Además de ser uno de los aposentos más antiguos de la ciudad, es considerado por muchos como una auténtica fábrica de la cultura barranquillera, y por sus habitantes, como un lugar al que se le deben algunos de los acontecimientos más importantes que ayudaron a consolidar la capital del Atlántico.

Linda María Insignares hace parte del ramillete de reinas populares compuesto, este año, por 36  jóvenes barranquilleras desbordantes en alegría, sabor y liderazgo.  Esta hermosa chica de 18 años representa con orgullo a unos de los barrios más tradicionales del Carnaval, El Carmen. Lugar que desde hacía 12 años no tenía una reina popular por lo que como la misma Insignares expresa que “tengo una dura tarea al llevar en mi pecho el nombre de mi barrio”.

La 44 y su reina

El Carnaval de la 44 no es un simple evento más que hace parte de las festividades. Por el contrario, el Carnaval de Bordillo, como es conocido este evento, se concibe como una fiesta alternativa. Dicha celebración, está fundamentada en cuatro eventos masivos y gratuitos diseñados,que van desde la coronación de la reina del Carnaval de la 44, la Batalla de Flores del Recuerdo,  la Gran Parada “Carlos Franco” y la Conquista del Carnaval.

Sin embargo, el Carnaval de la 44 no solo se constituye como una fiesta que antecede al Carnaval, sino que nace en un principio, en la década de los 90, como una celebración que dignificaba el trabajo de los grupos folclóricos dentro del marco de las fiestas.

Por esta razón, la elección de la soberana de este “mini Carnaval” se considera un reinado meramente popular, ya que en lugar de exaltar a la soberana, lo que se busca es visibilizar los elementos artesanales que la acompañan, tales como: la carroza, los trajes que viste y los ritmos musicales que se engalana, motivo por el cual cada año la reina de la 44 debe ser una digna representante de la multiculturalidad que constituye esta parte de la costa.

Andrea De Alba es la encargada este año de esta ardua tarea. Amante a la danza y las tradiciones de los municipios que constituyen el departamento del Atlántico, siente que representar a la 44 es uno de privilegios más grande que se le ha sido otorgado, ya que como ella misma afirma, “el carnaval de la 44 ha tomado mucha fuerza en los últimos años” y llevar a todos los barranquilleros ese mensaje de preservación de las tradiciones y de la cultura es lo que caracteriza a la 44.

Entre sonrisas, danzas y  tambores, todas estas gestoras culturales, reinas, son la esencia de la ciudad y las encargadas de otorgar, además de la alegría, la virtud de la libertad a una de las fiestas más importantes del país.

De esta manera, una celebración que es patrimonio cultural y tiene 4 días de duración  desata la euforia colectiva en la que nacen el multiculturalismo, las danzas y los ritmos, todo reflejado en sus reinas. Estas soberanas, embajadoras de alegría, transmisoras de cultura y preservadoras de tradiciones son las encargadas de reunir al pueblo atlanticense y sus invitados al son de los ritmos que ponen a todos a gozar y desde el Canal del Dique, entre sus aguas, se escucha el nacimiento del derroche y la  locura que dictan el inicio del carnaval.

*En Alianza con El Espectador

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