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Educación de cinco sentidos

Por: Laura Rosero

La educación en Colombia ha avanzado notablemente en términos de cobertura y calidad. Sin embargo, aún le queda mucho camino por recorrer en términos de inclusión.

Según cifras del Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE), en el 2015 en Colombia había 2’624.898 personas con discapacidad, lo que equivale al 6,3% del total de la población

La educación es un sistema de enseñanza reconocido como derecho y deber en todo el mundo, sin embargo, no en todas partes se practica, ya que siempre existen diferentes barreras para llegar a la educación. Según la Organización de Naciones Unidas (ONU) la matrícula en la educación básica y superior en los países en desarrollo ha alcanzado el 91%, pero 57 millones de niños y jóvenes siguen sin escolarizarse. Es por esto por lo que la mayoría de países han tomado consciencia de la necesidad e importancia de brindar una educación transparente e igualitaria, y así trabajar en temas como la igualdad de oportunidades de sexo, raza, creencia, y de más para alcanzar índices que abarquen la totalidad de su población generando la base para mejorar la vida de las personas y el desarrollo sostenible de la sociedad.

Según el Ministerio de Educación en Colombia, se entiende por educación un proceso de formación permanente, personal cultural y social que se fundamenta en una concepción integral de la persona humana, de su dignidad, de sus derechos y de sus deberes. Colombia siendo un país en desarrollo desde hace unos años ha empezado a trabajar por una educación incluyente, y uno de los pilares por los que más se trabaja en la inclusión es por niños y jóvenes que sufren de alguna discapacidad, buscando lograr que esta condición no sea una barrera para alcanzar una educación.

Desde la publicación de la ley de Discapacidad 361 de 1997 se habla del derecho a que las personas con discapacidad tienen acceso de estudios en cualquier nivel educativo, pero es solo durante los últimos 15 años que las instituciones educativas han empezado a interesarse por velar esta normativa.

Carolina Villamizar líder de iniciativa de una campaña de inclusión social en Barranquilla trabaja para lograr generar conciencia a través de campañas creativas que involucren a toda la sociedad pues según el censo del 2004, se estima que en Barranquilla hay aproximadamente 54 mil personas en condición de discapacidad, de las cuales 17 mil personas han sido registradas en el sistema SISPRO (Sistema Integral de Información de la Protección Social) por la alcaldía de Barranquilla.

En Barranquilla son pocas las instituciones que han velado por cumplir la ley de discapacidad, entre esas se encuentra la Universidad del Norte, la cual creo un ejemplo de una propuesta de transformación educativa, creando el programa de ” Uninorte incluyente”. La iniciativa nació en el año 2014, y está conformada por 70 estudiantes con o sin discapacidad de diferentes programas académicos que buscan que la infraestructura física y la actividad educativa estén igualmente diseñadas para que estudiantes con discapacidades se sientan cómodos y seguros dentro del campus universitario. ” Básicamente lo que más queremos es generar conciencia ciudadana”, dijo Tatiana García presidenta estudiantil de Uninorte Incluyente.

“La Universidad del Norte me brinda espacios accesibles, porque dentro del campus hay rampas y ascensores que me ayudan a trasladarme más fácil a los salones”, dice José Herrera estudiante con discapacidad de la Universidad del Norte.

En la Universidad del Norte se está llevando a cabo una referenciación para identificar a la población con discapacidad ya que aún no se tiene una cifra clara. Esta herramienta permitirá crear estrategias que faciliten el acceso al conocimiento de las personas con discapacidad.

La infraestructura de las instituciones educativas es un papel fundamental en la búsqueda de una educación inclusiva, se necesita pensar en la construcción de áreas tales como rampas, ascensores, y herramientas que ayuden a facilitar el desplazamiento en los espacios.

Sin embargo, la infraestructura no es lo único que se necesita en el proceso de alinear una educación a la inclusión. Pedro Caro, personal de seguridad con 20 años de antigüedad en la Universidad del Norte, dijo: “Yo desde mi labor intento facilitarles la movilidad dentro del campus, de hecho, todo el personal de seguridad está capacitado para brindar este tipo de ayuda”. Se necesita personal calificado y capacitado, empezando por los docentes y todos los administrativos de cualquier institución.

“La educación es la llave de la inclusión. Si logramos que todas las personas con discapacidad puedan estudiar y llegar a una universidad, para ellos la vida va a ser como la de los demás” dice Paola Alcázar líder de inclusión; la idea es generar más propuestas de transformación educativa que incluya a todas las personas para que así todos tengamos el poder, tengamos la información con igualdad de condiciones y construyamos juntos una sociedad sostenible y de calidad.

 

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