Uninorte 

Cierre de programa de Comunicación Social y Periodismo 2017: Perfil de Gisselle Lucía Torres

Fotos: Andrea Margarita Giraldo 

Con 25 años de edad, Gisselle Lucía Torres es la Coordinadora Administrativa de Posgrados en Humanidades y Ciencias Sociales de la Universidad del Norte. Se graduó de la misma universidad a los 22 años, donde hizo también sus prácticas. En este cierre de programa de Comunicación Social y Periodismo en el que se han reconocido los logros de sus estudiantes y egresados, Giselle tiene mucho qué contar. 

El proceso no fue muy largo, pero sí costó mucho esfuerzo y dedicación. Ella tenía claro el campo en el cual quería desempeñarse desde que comenzó a dar clases de Comunicación Organizacional. El primer obstáculo que tuvo fue una fuerte crisis a mediados de la carrera porque la rama que más le gustaba, comunicación organizacional, la iba reprobando: “Fue la primera vez que yo fui a un psicólogo, me sentía triste y frustrada”. Sin embargo, su experiencia le mostró que no son las notas, sino la forma de responder a los retos en el mundo laboral lo que hace a un profesional.  

Como todo practicante, tuvo que pasar por procesos de selección. La Clínica General del Norte fue la tercera empresa en la que participó como candidata y quedó. Ella, como todos los que se aproximan a la prácticas, se sentía muy nerviosa, insegura y apresurada. Al final, todo salió bien y aprendió que lo primordial no es estar en una empresa con el Departamento de Comunicaciones estipulado. Esto le dio la oportunidad de ser creativa, proponer e innovar aplicando todos los conocimientos que ya había aprendido con la carrera y que estaba adquiriendo con la especialización.

Gracias a sus padres y a su perseverancia por mejorarse personal y profesionalmente, utilizó el enlace pregrado-postgrado, para hacer su Especialización en Gerencia de la Comunicación Organizacional, mientras hacía sus prácticas en la Clínica General del Norte y al mismo tiempo realizó varios cursos virtuales gratis del SENA. “Sentía que estudiar un postgrado iba a ser mi valor diferencial porque sabía que ahora mismo en el campo laboral hay mucha competencia, porque cuando nos graduamos al fin y al cabo todos somos comunicadores”.

Consejos

El consejo que recomienda para hacer un buen trabajo es conocer a fondo la empresa para así proponer ideas: “No te conformes con lo que te toca. Se trata de ir más allá, ¿Qué puede enriquecer a este jefe con el que estoy trabajando?” 

Como toda practicante, Giselle se equivocó en ocasiones por ser su primer trabajo, pero esas experiencias quedaron en anécdotas, pues al finalizar su año de prácticas comenzó el proceso de hojas de vida, y con ello el enfrentamiento a la vida laboral.

Ella asegura que es en ese punto cuando se comienza a madurar, porque no es solo graduarse y pretender que todas las empresas van a estar esperando para contratar al profesional: “Cuando yo me gradué era muy nerviosa, intranquila e insegura. Tuve que adquirir ese poquito más de paciencia y tranquilidad de saber esperar las cosas. De no apresurarme y encapricharme, diciendo que yo solamente quiero esto. Porque cuando uno se gradúa hay muchas opciones”.

Con respecto a la vida personal, Gisselle anota la necesidad de que haya un balance entre esta y la vida laboral. No todo debe girar en torno al trabajo. “En el primer trabajo uno quiere dar el todo para mostrar que es bueno y algunos jefes se aprovechan”.

Su experiencia profesional

Al comienzo de su carrera, Gisselle fue contratada en una agencia de publicidad muy reconocida. Ahí aprendió sobre  los malos jefes,  la importancia de tener límites, tener carácter para decir “no” y tener poder de decisión.: Yo renuncié porque nadie debe aceptar las faltas de respeto que tenían con los empleados, me gritaban, no pagaban horas extra por más que me quedara, ni comida, ni transporte. Aprendí a tener carácter para decir que esa no era la vida que yo quería para mi.”

Después, pasó a otra agencia de publicidad donde todo era diferente, tanto el trato como el ritmo de trabajo. “Ahí me valoraban, y más que como un trabajador, me consideraban como un aliado”, comenta la egresada de la Universidad del Norte, donde recaló como parte de su proceso profesional: “Es la mejor empresa en la que he trabajado, y espero seguir aquí”.

Entre tantas ventajas, Gisselle asegura fue en Uninorte donde aprendió que sí es necesario sentirse valorado como trabajador: “Aprendí que uno cuando se gradúa tiene que tener claro qué es lo que sabe, cosas prácticas, porque tienes que tener un título pero, ¿Qé sabes hacer?.”

“Cuando yo me gradué era muy nerviosa, intranquila e insegura. Tuve que adquirir ese poquito más de paciencia y tranquilidad de saber esperar las cosas. De no apresurarme y encapricharme, diciendo que yo solamente quiero esto. Porque cuando uno se gradúa hay muchas opciones”

Gisselle empezó a trabajar por prestación de servicios en Uninorte y, a pesar de que sabía que quería trabajar con contrato indefinido, le servía hacerlo por prestación de servicios, ya que no debía cumplir horario y así podía comenzar su Maestría en Dirección y Administración de Empresas. “Quería trabajar aquí por todo lo que la universidad te ofrece: la estabilidad, el ambiente laboral,  las instalaciones, yo quería y luché por esto.”  Así, precisamente en marzo de este año, comenzó a trabajar como Coordinadora Administrativa de Postgrados en Humanidades y Ciencias Sociales.

“Lo que soy yo ahora mismo en este trabajo es la unión de muchas experiencias que tuve cuando inicié con mi primer trabajo. No todos los trabajos son buenos, no todos los jefes son buenos, pero siento que me han hecho lo que soy hoy. Yo trato a mi asistente como yo quería y quiero que mis jefes me traten a mí.”

Por eso, no es raro que la frase favorita de Gisselle sea insistir, persistir y nunca desistir.

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