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Los restos del día: la mejor novela del Nobel Kazuo Ishiguro

Foto: Reuters

Las obras del Nobel de Literatura Kazuo Ishiguro eran difíciles de conseguir en Barranquilla. Apenas la semana pasada llegó un cargamento con todos sus libros a las librerías de la ciudad. El Punto te invita a leerlo.

El diario de un mayordomo inglés: a esto le apostó el Nobel de Literatura 2017 Kazuo Ishiguro cuando escribió su novela The remains of the day (Los restos del día). Con este libro Ishiguro ganó el prestigioso Booker Prize a mejor novela inglesa en 1989.

La novela cuenta, en forma de diario, la historia del mayordomo Stevens que se va de vacaciones una semana a sugerencia del nuevo dueño de la mansión Darlington Hall, el norteamericano Mister John Farraday. A la voz del inocente mayordomo Stevens, le apuesta el escritor británico de raíces japonesas Kazuo Ishiguro para narrar con perspicacia la deshumanización de una nación.

En esos seis días, el mayordomo Stevens relata sus experiencias del viaje, y además sus recuerdos y reflexiones de su vida y del oficio del mayordomo. La narración de Stevens es muy intimista e inocente, revelándonos rasgos de su personalidad en cada párrafo. A pesar de la seriedad con la que Stevens retrata su vida, el texto es muy irónico y divertido aunque esto, en cierta manera, no sea la intención de Stevens, sino de Ishiguro.

La trascendencia de la vida de Stevens está puesta en ser un gran mayordomo, pues para conseguirlo debe estar siempre enfocado en servir a plenitud a un gran patrón, aún si esto exige omitir los sentimientos más profundos del alma humana, tales como el amor y la tristeza. Por esta razón Stevens actúa como un hombre impersonal, sin susceptibilidad y desalmado: el reflejo fiel de la Europa de aquellos años.

La novela se desarrolla en Inglaterra, en la primera mitad del siglo XX, ese siglo tan importante por las guerras que se suscitaron y por las transformaciones sociales a las que condujo. Las contradicciones del viejo continente se ven audazmente retratadas desde la mirada -algo alejada, algo ingenua- del mayordomo Stevens que gracias a los servicios prestados en el Darlington Hall, donde se realizaron los acontecimientos más importantes del momento, se enteró de situaciones y conversaciones decisivas para el rumbo de la historia. En medio de su relato que alterna entre escenas bucólicas, pequeños fragmentos de un residuo pasional, y observaciones sobre el oficio del mayordomo, el lector es expuesto a la forma progresiva en que el antiguo patrón de Stevens, el inglés Lord Darlington -a quien sirvió durante treinta años- se deja seducir por las ideas fascistas y nacional-socialistas de la época.

Les recomiendo que acompañen a Stevens en su semana de vacaciones, la cual aprovecha para ir a Weymouth a visitar a su excompañera Miss Kenton, antigua ama de llaves del Darlington Hall. Los restos del día es más que una gran novela, contenida en escasas 200 páginas: es el rostro de la desalmada Europa del siglo XX retratada en el mayordomo de una prestigiosa mansión de Gran Bretaña.

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