Barranquilla, zona up

Por: Natalia Cortés Alarcón

La “economía naranja” y la propiedad intelectual como materia prima para la creación de una empresa están tomando al mundo por sorpresa. Son proyectos de emprendimiento, generalmente ideados por jóvenes, que revolucionan las convenciones previas del concepto de “empresa”. Estas empresas creadas por personas de 25 a 35 años han logrado ser un elemento crucial en la economía de los países latinoamericanos. El 70% de estos modelos de negocio de las empresas startups comienzan con capitales menores a USD$10.000 y más del 10% genera más de USD$500.000 anuales. Es de recalcar que el capital inicial de las empresas latinoamericanas no es un obstáculo considerable para los proyectos jóvenes, que obtienen su valor desde su talento humano.

Colombia, más que nunca, ha enfocado sus intereses y esfuerzos gubernamentales en fomentar el potencial creativo de los jóvenes, incentivándolos a crear un bien comercial de esto. Según el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), la industria relacionada con la cultura, el entretenimiento y el potencial imaginativo representa 3,5% de la economía colombiana. Además, estos jóvenes generan 800.000 empleos para personas con edades entre  25 y 35 años, lo cual representa un aporte significativo para la empleabilidad en el país. Barranquilla, motor impulsor de la Costa Caribe, se caracteriza por tener una fuerte y vanguardista industria creativa. En varias ocasiones, la ciudad fue -y sigue siendo- cuna de los proyectos empresariales mas ambiciosos en el mercado nacional, tales como Avianca y Bavaria.

Con la tasa de desempleo mas baja del país (7,3%), se puede resaltar que en los últimos años Barranquilla se ha concentrado en la creación de empleos y, por consiguiente, de empresas. En 2016, Barranquilla registró un aumento considerable en registro de empresas jóvenes o startups matriculadas en Cámara de Comercio, con lo que superó la cifra de 27,69%, correspondientes al 2015. De esta manera, la capital del Atlántico es la ciudad con mayor número de Startups, seguida por Bogotá (17,1%) y Medellín (10,3%).

Hay también una aspiración y proyección internacional de la industria del departamento del Atlántico y, por supuesto, de Barranquilla. Las cifras así lo demuestran:  US$1.271 millones en exportaciones reportadas en 2016, la mayoría de estas generadas por empresas barranquilleras que, evidentemente, apuntan mucho de su potencial en el exterior. Lo que caracteriza a las empresas del departamento es que el 90% de sus exportaciones son  manufactura y se alejan del petróleo y de sus derivados. Estas características acuden a una producción joven y sostenible, diferenciándose de la dependencia del país de la minería y productos extraídos de la tierra. Su dinamismo industrial y su innovación anticipada a los cambios a lo largo de los años le da a la ciudad su lugar de la nueva economía joven y alternativa del país.

El éxito diferenciado de Barranquilla con respecto a otras ciudades de la región se remonta a la historia de la ciudad. Desde el siglo XIX, se aprovechó la ubicación estratégica y no-colonial que ofrecía. Además de contar con el río Magdalena y un puerto al Mar Caribe, no hubo síndrome de post-colonialismo al ser un territorio de inmigrantes y los habitantes de la ciudad empezaron todos como iguales. Cada vez llegaban más personas porque no encontraban ninguna restricción de la población nativa, y esto se debe a su condición ideológica: aquí todos son bienvenidos.

Muchos estudiosos comparan el caso barranquillero con los Estados Unidos. Aquellas ciudades abiertas al ingreso de personas desde otros países suelen ser privilegiadas en su economía y capacidad de creación de empresas. La inversión y potencial extranjero propulsaron a la ciudad a ser el motor y modelo urbano al que todas las demás ciudades de la zona norte de Colombia aspiran a ser. Los inmigrantes libaneses, sirios, palestinos, turcos, estadounidenses y europeos le apostaron toda su fe a la ciudad emergente, y con su avanzado conocimiento y modelos de mercado la hicieron prevalecer. Hoy en día, Barranquilla genera el 4,3% del PIB nacional y el 28,1% de la producción regional. Como la gran promesa empresarial en el Caribe y Latinoamérica, los ojos del mundo y del país están centrados en la Puerta de Oro de Colombia.


Joseph Daccarett (Frigoríficos de la Costa): crear espacios

El empresario barranquillero de 63 años, quien ejerce como gerente general de Frigoríficos de la Costa, empresa con mas de 40 años en la producción de enlatados y productos de consumo masivo, se refiere a la juventud emprendedora de Barranquilla como privilegiada ante las demás ciudades. Él hace énfasis en el atraso al que se vio enfrentada la ciudad después de sus dinámicas etapas de emergencia, y a su vez en el despertar gubernamental que tuvo la ciudad hace 10 años. Percibe a la industria como motivada y creciente con respecto a los últimos años. Dice que la base de toda propuesta emprendedora es enseñar en el campo. Daccarett, como catedrático de importantes universidades por más de una década, enseñó sobre los lugares de mayor importancia en la ciudad como la Zona Franca e hizo que sus estudiantes se familiarizaran físicamente con el terreno. Argumenta que el exceso de legislación a veces relega el proceso de crecimiento de las empresas emergentes y que el gobierno, antes de restringir, debería colaborar con el cumplimiento de las leyes a negocios en crecimiento.

Habla también de que, como los seres humanos, las empresas tienen ciclos en su vida funcional y cómo, para hacer prevalecer una empresa por años, hay que entender los puntos de giro en las dinámicas comerciales. También invita a las entidades públicas y privadas a crear espacios de visibilidad y construcción de las ideas de negocios, además de métodos de financiamiento para aquellos que no cuentan con el capital necesario.

Jesús Alberto Cruz (Orgánicos del Caribe): en el campo está el futuro

El joven gerente comercial de la empresa líder en compostaje de residuos, Orgánicos del Caribe, habla de cómo hay una tendencia generacional a reconectar el campo con la industria principal barranquillera. Comenta de los esfuerzos por parte de la gobernación por capacitar, proveer e incentivar el uso del campo como generador de empleo y de bienestar para Barranquilla y sus alrededores. Habla de cómo el ser humano ha tenido un despertar ecológico, el cual se usa como un pilar en el crecimiento empresarial en todos los ámbitos de la industria. También saca a relucir los esfuerzos y obstáculos que el emprender impone como fundamentales para la formación profesional de cualquier empresario. Tiene en cuenta que a muchos se les hace mas fácil conseguir un empleo de manera tradicional y crear un ingreso temporal, pero también agrega que esto no se compara con la gratificación del emprender tu propio proyecto de negocio y verlo prosperar a través de los años.

Gabriel Obyrne (Fibratech): dejar de vivir como los demás

El gerente general de la empresa de manufacturación de objetos en fibra de vidrio Fibratech narra todo lo que vivió mientras surgía su empresa. Dejó de disfrutar como cualquier joven de su edad. Lo hizo para invertir todo su tiempo y capital en la empresa que fundó con otros dos socios. Al principio es una labor en la que pocos quisieran estar involucrados. Horas de trabajo interminables, falta de dinero y de motivación abundan en la vida de las startups. Pero el motivo final es suficiente para darles fuerza para continuar con su camino. Obyrne da una frase bastante llamativa y explicativa del proceso de emprender: dejar de vivir como los demás, para después vivir como pocos viven. Con esta filosofía de vida, ha podido proyectar a su empresa en mercados internacionales, ser dueño de una única patente a nivel mundial en puertas de fibra de vidrio y contratos con las más importantes empresas a nivel nacional en distribución de estos materiales. Dice que el equipo a conformar es crucial para mantener la motivación y que todo lo padecido social y económicamente tiene un resultado que vale mucho la pena en una visión panorámica de las cosas.


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