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The boy in the hat: la apuesta por un sombrero ‘it’ atemporal

El Gato Negro, 1.
Fotografías de Leni Perez, Sergio Ortega y Victoria Mejía.

¿En qué momento llevar un sombrero se volvió un asunto avant-garde?, para la década de 1920, la idea de salir a la calle sin llevar uno, sobre todo si te identificabas como hombre, era difícil de asimilar.

Habría que cerrar los ojos un instante para maravillarse, si se tiene la imaginación suficiente y un poco de nostalgia por el pasado, con la Barranquilla de los veintes. Tratándose de una ciudad-puerto, era común ver llenarse los aparadores con los últimos estilos del headwear masculino.

Así llegaron a estas tierras caribeñas modelos como el boater, desde londres, el bowler (llamado también “Chaplin”) y el Panamá (o Jipijapa), directo desde el Istmo; todos ellos alternándose con modelos más tradicionales, siendo el vueltiao y otras variaciones en paja y caña flecha, los más comunes.

Los días han pasado velozmente desde aquella gloriosa época en que Francisco Galán Blanco, le hiciera honor a su apellido tocando la trompeta en la Sosa Jazz Band frente a un mar de cabezas ensombreradas. Hoy, por el contrario, que un hombre lleve algo más que pelo en la cabeza es visto casi como un pecado, si no se trata de un día de carnaval.

El sombrero beige empieza a retar estandares clásicos al combinarse con siluetas que crean sus propios volúmenes. Sombrero: @Cancastbq; Modelo: Leni Perez (@iamleniperez)

 

La costumbre colectiva de llevar sombrero ha quedado en el olvido. Las gorras de béisbol o de silueta bull han venido a cubrir cualquier necesidad práctica o estética que pudiese ser asignada a una pieza más elaborada. Esto plantea una serie de consideraciones, entre las que surge una duda particular: ¿qué valor sígnico tiene hoy portar un sombrero?

Contrario a lo que podríamos pensar, la respuesta no es demasiado académica, aunque sí esboza un tinte barthesiano: el sombrero, en realidad, conserva todos sus atributos semióticos, pero los reserva ahora para una población menos colectiva y más bien selectiva. Cierto es que, aunque no nos guste, siempre recordaremos a the boy in the hat, porque los sombreros hoy son, de hecho, generadores de ese elemento de recordación. Ideal para hacer destacar a quien sepa usarlo a su favor.

Existen, en efecto, categorías particulares de sombrero cuyo significado atraviesa por una renovación. Al tratarse, ahora más que nunca, de un asunto de tendencia antes que de moda (existe una diferencia sustancial entre lo uno y lo otro), se han rescatado modelos eternos, icónicos pero ausentes por largo tiempo en el caribe, y se les ha reestructurado y redimensionado para ponerlos al servicio del dandi contemporáneo, en cualquiera de sus facetas.

La boina o sombrero de voceador, el Panamá y por supuesto, el fedora, son algunos ejemplos de la reintegración del elemento sombrero al guardarropa masculino durante la segunda mitad de este decenio. Justamente el último de ellos, llamado también Bogart (por el actor Humphrey Bogart) será nuestro punto focal durante esta última parte.

El tan repetitivo “total black” pasa a tener un novedoso aura de misterio cuando se le acompaña de un fedora que haga match. Sombrero: @Cancastbq; Modelo: Martín Caicedo (@Martincdo)

 

El fedora o Bogart, gacho en la Argentina de Gardel, o sencillamente borsalino por antonomasia en relación a su compañía creadora, es un sombrero de fieltro o felpa usualmente adornado con un cinto a juego y cuya ala, originalmente, se acomodaba hacia abajo para cubrir la frente del usuario.

Quienes somos fanáticos de las pasarelas sabremos identificar su presencia en desfiles de numerosas casas de moda, siendo Cuba, la propuesta resort de Lagerfeld para Chanel, la más inmediata. De paja y con cinto negro, es la aparición más soñolienta (y no por eso inadecuada) que ha tenido el borsalino en las últimas temporadas.

Un look que rescata el encanto de los años 20 y el estilo dandi neo-clásico , todo de la colección Cuba, de la Maison Chanel.

 

Y aunque se diga que se le redujo a un complemento cliché, sea por las decisiones de Lagerfeld en cuanto a color y volumen, su paso por el Paseo del prado habanero fue la excusa perfecta para desempolvar cualquier modelo parecido.

Dotado de un halo nostálgico, pero con una novedosa rigidez y un ala más prominente, el fedora vuelve a hacer de las suyas, complementando el nuovo look del it-boy  de la generación Z (porque sí existen y nos encanta revisar su cuenta en instagram para ver qué outfit llevan cada día).

La copa diamante va adornada ya no solamente por el fajín tradicional. Desde cabritilla, pasando por cintos bordados o en crochet,  hasta cadenas y bandanas (o solo, ¿por qué no?), cada salida puede ser una oportunidad de reinvención para esta pieza, sobretodo si lo eliges en los tonos más accesibles (marrón, negro y beige). Si por el contrario eres de los que insiste en añadir audacia a tu conjunto,  opciones como el rojo vino, el azul rey, el naranja o el verde esmeralda pueden resultar en que tu atuendo se vuelva toda una oda a los años setentas.

El valor cultural y estético del sombrero queda en evidencia una vez se sale a la calle con él. Atraer miradas siempre será algo positivo cuando uno es consciente de lo que  lleva puesto, y un borsalino no puede ser una mejor opción para añadir un sello caballeresco y atemporal a cualquier conjunto. La versatilidad del sombrero eso sí, estará marcada quizá más por el calzado que por otra cosa. Entre sandalias, botines bohemios e incluso tenis blancos de suela baja, podrás arreglartelas para no tirar tu look por la borda. En todo caso y para que conste, si vas a llevar fedora, lo ideal es evitar los oxfords, los mocasines y los sneakers demasiado voluminosos (y los crocs, porque en serio, qué asco me das si usas crocs).

 

El estilo de un  sombrero puede ser de lo más versátil. en la foto: look boho incluyendo el clásico fedora en tono marrón oscuro , lentes traslucidos y collar contrastante sobre jumper con aplique de texto.

 

La temporada de sol intenso y lluvia en nuestra ciudad nos invita nuevamente a mirar hacia el pasado y a encontrar en él un equilibrio provechoso, rescatando un objeto icónico al que se le rinde culto por ser el toque masculino más práctico que haya conocido la moda. Un sombrero, siempre y cuando tenga la forma adecuada, puede ser eso que estabas buscando para lucir a tono con la temporada, tan de jeans ajustados y camisetas oversize, sin dejar de darte un aire chic tomando partido de la historia y estéticas tan particulares que aporta cada modelo. No por nada es el must que esperamos seguir viendo por varias temporadas más en pasarela.

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