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“Él quiere hacer del mundo un lugar más justo para Ángela”

Jorge hace parte de los más de 30 mil jóvenes que cambiaron el rumbo de su vida a través del programa “Ser Pilo Paga”. Ahora la disciplina y el compromiso son dos factores muy importantes que lo acompañan en su lucha por formarse como abogado en la Universidad del Norte. Ver un futuro con esperanza y obtener buenos resultados es su meta principal en su anhelo de crear mejores condiciones para toda su familia.

Por Luis Felipe Trujillo

“En el colegio era desordenado”, eso dice Mauricio cuando le preguntan sobre el desempeño académico de Jorge en el lugar en que estudió. Todos quedaron gratamente sorprendidos al saber que el “muchachito malo” de la clase había quedado seleccionado por el gobierno para cursar sus estudios con las becas de “Ser Pilo Paga”, un programa creado por el Estado que buscar ubicar a Colombia entre las mejores educadas de América Latina para el 2018.

Jorge de Arce es uno de los más de 30 mil jóvenes que han sido beneficiados con este proyecto, desde que comenzó en el 2015. Se levanta a las 5:00 de la mañana y se alista para sus clases matutinas, luego sale de su casa ubicada en el barrio La Ciudadela 20 de julio para un viaje de poco más de una hora, y llega a la Universidad del Norte en donde cursa cuarto semestre de Derecho.

Es alto, moreno, con músculos definidos  y usa un perfume fuerte que lo hace parecer más varonil. Tiene una barba bien rasurada, rasgos fileños y anda muy bien peinado. Se sienta en una silla del Bloque G en donde estudia y me hace un saludo cordial que inspira confianza.

-¿Qué significa “Ser Pilo” para ti?

No vacila. Mi sueño de toda una vida, responde.

La madre de Jorge es una ama de casa y su padre, un abogado. Al estar separados sus padres, Jorge vive de lo que su padre, que vive en Fundación, Magdalena le envía cada cierto tiempo. Para Jorge hubiese sido casi imposible estudiar en una universidad, pues para él era más un sueño que una realidad.

En diciembre del año 2014 supo la noticia, por sorpresa. Un día en el Instituto Colombiano de Educación Para El Talento Humano Especializado, lugar donde estudió. Con dicha recuerda ese día,.Llegó pasadas las 7:00 a.m. a su institución como es de costumbre. Jorge acostumbraba a sentarse en la parte trasera del salón que daba a una ventana en la que pegaba la brisa más fuerte. Ese día, se sentó en su pupitre y esperaba un día normal de clase. Pero le marcaron un antes y un después en su vida. A las 9:30 a.m., según recuerda, estaba en clase de Física cuando el rector dio la orden de reunir a todo el colegio en el salón principal. Sólo los docentes y unos pocos estudiantes intrépidos sabían lo que estaba aconteciendo. No fue un acto cívico organizado, más bien fue un acto improvisado y sin más rodeos, dijo: Ocho jóvenes han ganado becas para desarrollar sus estudios en una universidad de alto rendimiento, con una beca Ser Pilo Paga.

Jorge quedó estupefacto. Le costó unos minutos entender la noticia que se guardó hasta el mediodía para decirle a su mamá apenas llegase a casa. Fue más impactante  para su madre Esther, quién lloró toda la noche de felicidad. Para ella, el nuevo universitario lograría realizarse como abogado profesional en una de las mejores universidades del país.

“Mi vida cambió cuando entré a la universidad”, afirma. Ahora la disciplina y el compromiso son dos factores muy importantes. Obtener buenos resultados es la meta principal, en una oportunidad que tiene para cambiar su situación actual. Ya no le gasta mucho tiempo a las cosas del mundo, como lo hacía antes, pues él carga la responsabilidad de sacar adelante a su familia.

Su vida luego de ser un pilo, dio un giro de 180 grados. Creció en lo que tal vez en colegio no hizo. Con voz gruesa, habla de la madurez que adquirió al ser beneficiario pues ahora le dedica más tiempo al estudio y la lectura que a la calle. Incluso, en la U encontró otra pasión: el fútbol. Indica que el mismo semestre en el que comenzó a estudiar, se inscribió para ser parte del equipo de fútbol de la universidad, donde ahora juega y “quema sus energías… Y hasta encontré el amor”, dice entre risas mirando a su novia Lorena, que hoy lo acompaña. Ella, inquieta y coqueta desprende una risa pícara.

En Colombia se estima que sólo el 5% de la población de jóvenes puede acceder a la educación superior. Hoy Jorge cree que puede “hacer del mundo un lugar más justo”. Sus palabras suenan agradecidas.

Jorge tiene fluidez verbal. Y se le iluminan los ojos cuando se refiere a su sobrina Angela. Si cambio este mundo, asegura, es muy probable que ella tenga lo que él en su niñez no tuvo. Por eso, dice, hay que apoyar a Ser Pilo, lo mejor que le ha pasado en su historia… Y lo que puede llegar a cambiar el curso de una vida en estos nuevos tiempos.

Foto vía: internet

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Para todos los que nos formamos como contadores de historias en este particular espacio de tiempo, y en estos momentos cuando estamos buscando dejar atrás la piel de un reptil que, como país fuimos, es necesario aprender a armar memoria, sin perder los estribos, con pedazos sueltos, pedazos de acciones, recuerdos y olvidos.

Esta es una colección de historias que ofrecen oportunidades, historias quizá nuevas, quizá conocidas, pero todas escritas desde las perspectivas a veces juguetonas, a veces muy formales, de una serie de mentes fértiles de las que brota la necesidad de dar a conocer un país diferente a aquel que nos venden y que, tristemente y con frecuencia, compramos al precio más bajo.

#YoConstruyoPaís es la muestra inequívoca de que Colombia vale oro. Y a la vez es una invitación de El Punto y las jóvenes generaciones de periodistas de Uninorte -que no pasan de sus 20 años-, a pensar y proponer un país mirado desde la paz.

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